1.2. LAS BASES DEL SISTEMA
Antonio Cánovas fue quien afirmó los principios ideológicos y sentó las bases institucionales
y jurídicas del sistema, alejando los peligros que habían provocado el fracaso del régimenisabelino. Para ello, se propuso apartar al ejército del poder político y pacificar el país, además
de conseguir la estabilidad política integrando las diferentes concepciones liberales en un
proyecto común, sobre la base de la monarquía. Esto se plasmó en la aprobación de una
Constitución lo suficientemente flexible como para que pudiera adaptarse a los programas de
los dos partidos integrantes del sistema, y en la organización de un sistema bipartidista, según
el modelo británico.
LA CONSTITUCIÓN DE 1876
En los primeros meses de la Restauración, Cánovas concentró todos los poderes.
Pero para legitimar la monarquía parlamentaria era necesaria una Constitución que
regulará y garantizará el nuevo régimen político.
Así pues, convocó unas elecciones, con sufragio universal masculino, para formar
unas Cortes constituyentes que deberían redactar y aprobar un nuevo texto constitucional.
En realidad, la manipulación de las elecciones por parte del Gobierno permitió a los conservadores redactar una Constitución favorable a sus intereses.
Estaba inspirada en la Constitución de 1845, aunque incorporaba algunos aspectos de la
de 1869, básicamente en lo que respecta al reconocimiento de derechos y libertades.
La Constitución de 1876 establecía los siguientes principios:
- La soberanía era compartida entre las Cortes y la Corona.
La Corona era inviolable. Al rey le correspondía el poder ejecutivo, que ejercía
Las Cortes eran bicamerales, formadas por el Congreso de los Diputados y
Se reconocían los derechos y libertades individuales.
Se reconoció el catolicismo como religión oficial, pero admitiendo la tolerancia
Respecto al procedimiento electoral y el tipo de sufragio, el texto constitucional
no se pronunció. En la práctica se aplicó el sufragio censitario hasta que en 1890
el Partido Liberal instauró legalmente el sufragio universal masculino.
EL BIPARTIDISMO
Los partidos dinásticos, eran el Partido Conservador y el Partido Liberal.
Estos se turnaron en el poder, mientras que el resto de las formaciones políticas
quedó excluido del Juego político.
El Partido Conservador, liderado por Antonio Cánovas, era el heredero del moderantismo, el unionismo y parte del progresismo de la época isabelina.
Representaba los intereses de la burguesía latifundista y financiera y de los grupos residuales del Antiguo Régimen: la aristocracia y las jerarquías y grupos de presión católicos.
El Partido Liberal, liderado por Práxedes Mateo Sagasta, la mayoría de los progresistas
y algunos republicanos y demócratas moderados. Contó con el respaldo de los profesionales liberales, de la burguesía industrial y comercial, de los funcionarios y de sectores de la aristocracia terrateniente.
Las diferencias ideológicas y políticas entre ambos partidos no les impedían colaborar:
los liberales estaban más preocupados por las reformas sociales y por la educación, mientras
que los conservadores eran más autoritarios y defensores del orden y los valores
establecidos.

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